
«Podía elegir entre rechazar lo que sentía y tratar de parecer normal, o me volvía completamente loca. Aprendí a salir de mi cuerpo y subir al techo para no tener que enloquecer» (de un paciente citado por J. Knipe)
La dificultad para esta cómodos con lo que sentimos, habitar el cuerpo y quedar atrapados en la rumiación mental son intentos de solución fallidos por aliviar un sufrimiento.
En la meditación nos conectamos con la experiencia interior tal cual se presenta: con sus emociones genuinas momento a momento, dando bienvenida a las sensaciones corporales tanto agradables como las incómodas y saliendo del modo «resolver mental» en un contexto seguro y estable.
👉🏼 Esto permite re-unificar la división interior producida por la falta de «buenos tratos» y «presencias amorosas y atentas» frente al dolor que se pudo experimentar en la vida.
🧘🏾♂️Meditar no sé trata solo de relajar, sino de empezar a sanar.
Esteban Azumendi