Querer estar en silencio y ser invadidos por alguna preocupación obsesiva y recurrente. Cómo una mosca molesta que intentamos espantar una y otra vez.
Nos visita de noche y habla por lo bajo durante el día. Interrumpe nuestra atención mientras estamos con otros y nos murmura que lo peor está por venir. Nos hace sentir un poco solos y nos empuja a estar a la defensiva.
👉🏼 Eso que acapara tu corazón es lo que domina tu vida. Y no tiene porqué ser algo malo. Puede ser algo muy valioso, pero que has querido que fuera permanente y al tomar consciencia de su fragilidad tu atención queda secuestrada en fallidos intentos de control.
Cansancio. Fastidio. Sin salida.
¿Se puede encontrar calma en medio de la tormenta?
Claro que sí.
Detente. Escucha. Hay un centro de quietud, calma y libertad adentro tuyo. Más allá de la preocupación obsesiva,
¿Sos rico y no lo sabías? El tesoro esta dentro, escondido.
Detente. Escucha.
No hay primavera sin otoño ni invierno. Sin temer a la tristeza ni al dolor que hay que hacer espacio para recibir el milagro de la vida.
Esteban Azumendi