
«¿Cómo traer el Ser a la vida de una familia ocupada, a la relación con los hijos?
La clave está en prestarles atención a los hijos. Hay dos clases de atención:
Una es la basada en la forma.
Y la otra es la atención informe.
La atención basada en la forma siempre está conectada de alguna manera con la acción o la evaluación. «¿Hiciste tus tareas? Come. Arregla tu habitación. Cepíllate los dientes. Haz esto. Deja de hacer eso. Apúrate, alístate»¿Qué más debemos hacer ahora? Esta pregunta básicamente resume la vida familiar de muchos hogares. Claro está que la atención basada en la forma es necesaria y tiene su lugar, pero si es el único elemento de la relación con el hijo, entonces falta la dimensión vital y el Ser se pierde completamente entre «los apuros del mundo».
La atención informe es inseparable de la dimensión del Ser.¿Cómo opera?Al mirar, oír, tocar o ayudar al hijo a hacer esto o aquello, nos mantenemos alertas, quietos, completamente presentes, no deseando otra cosa que no sea ese momento, tal y como es. Es así como abrimos espacio para el Ser. En ese momento, estando presentes, dejamos de ser padre o madre. Somos la conciencia, la quietud, la Presencia que oye, mira, toca y habla. Somos el Ser detrás de la acción».
«Una nueva tierra». Echarte Tolle.