Mindfulness en la jornada laboral. (Harvard).

Rasmus Hougaard y Jacqueline Cárter. Transcripción del artículo de la Serie de Inteligencia Emocional de la Harvard Business Review Press.

Seguro que alguna vez has experimentado esta situación: llegas al trabajo con unos planes claros para el día y, luego, en cuestión de un instante, te das cuenta de que vas de regreso a casa. Has trabajado durante unas 9 ó 10 horas, pero sólo has logrado completar alguna de tus tareas prioritarias. Y lo más probable es que ni siquiera recuerdes con exactitud que has hecho durante el día. Si esto te resulta familiar, no te preocupes: no eres el único. Distintas investigaciones muestran que las personas pasamos casi el 47% de nuestras horas en vigilia pensando en algo distinto a lo que estamos haciendo. Dicho de otro modo, durante muchas horas funcionamos en modo automático.

Súmale a eso que hemos entrado en lo que muchos han dado en llamar “economía de la atención”. En la economía de la atención, la capacidad para mantener la concentración es tan importante como las habilidades técnicas o directivas. Y quienes resultan especialmente afectados por esta tendencia son los líderes, porque para tomar buenas decisiones deben ser capaces de absorber y sintetizar un flujo de información que no deja de crecer.

La buena noticia es que realizando algunos ejercicios de mindfulness durante el día es posible entrenar el cerebro para que se concentre mejor. Para convertirte en un dirigente más consciente y atento puedes seguir las siguientes pautas generales que hemos extraído a partir de nuestra experiencia con Miles de ejecutivos en más de 250 organizaciones.

Antes que nada, empieza bien el día. Los investigadores han descubierto que durante los primeros minutos de la jornada se liberen la mayoría de las hormonas del estrés. ¿Por qué? Porque pensar en el día que tenemos por delante estimula nuestro instinto de lucha o huida y, en consecuencia, se libera cortisol a la sangre. Para evitarlo, prueba esto: cuando te despiertes, pasa dos minutos en la cama prestando atención a tu respiración. A medida que los pensamientos sobre el día vayan apareciendo en tu mente, deja que se desvanezcan y regresa a tu respiración.

Cuando llegues a tu oficina, tómate 10 minutos en tu despacho o en tu coche para participar del siguiente ejercicio breve de mindfulness y estimular tu cerebro antes de sumergirte en cualquier actividad. Cierra los ojos, relájate y siéntate con la espalda derecha. Céntrate en tu respiración. Mantén tu atención sobre la experiencia de respirar: inhala, exhala, inhala, exhala. Para mantener la atención en la respiración, cuenta en silencio cada exhalación. Cada vez que descubras que te has distraído, sólo tienes que alejar el pensamiento que te distrae y volver a concentrarte en tu respiración. Lo más importante es que te permitas disfrutar esos minutos. Durante el resto del día distintas situaciones difíciles de priorizar competirán por captar tu atención. Durante estos 10 minutos, tu atención solo para ti.

Cuando hayas finalizado esta prácticas y estés listo para empezar a trabajar, el mindfulness puedo ayudarte hacer más eficiente. La mente de quienes practican en mindfulness presenta dos habilidades características: la concentración y la conciencia. La concentración es la capacidad de focalizar la atención en lo que estás haciendo en cada momento. La conciencia es la capacidad de reconocer y dejar ir las distracciones innecesarias cuando aparecen. Es importante entender que el mindfulness no es una práctica sedentaria: se trata de desarrollar una mente clara y aguda. Y dicha práctica es una gran alternativa al ilusorio ejercicio de la multitarea. Aplicar el mindfulness al trabajo significa realizar concentrada y conscientemente todas tus actividades desde que llegas a la oficina. Céntrate en la tarea que tienes enfrente y reconoce y libérate de las distracciones internas y externas a medida que vayan surgiendo. De esta forma, aumentará tu eficacia, reducirás el número de errores e incluso aumentarás tu creatividad.

Para entender mejor el poder de la concentración y la conciencia, considera esa perpetua molestia que nos afecta a casi todos: la adicción al correo electrónico. Estos mensajes tienen la capacidad de atraer nuestra atención y redirigirla a tareas de prioridad inferior, ya que al completar tareas sencillas y breves nuestro cerebro libera dopamina, hormona del placer.

Esta liberación nos hace adicto al correo electrónico y afecta nuestra capacidad de concentración. En su lugar, aplica el mindfulness cuando abres tu bandeja de correo. Concéntrate en lo que es realmente importante y se consciente de qué es simplemente ruido. 

Para empezar mejor el día, evita que leer el correo electrónico sea lo primero que hagas por la mañana. De este modo evitarás el bombardeo de distracciones y problemas a corto plazo durante una parte del día que tiene un tremendo potencial de concentración y creatividad.

A medida que avanzan las horas y empieza la inevitable concatenación de reuniones, el mindfulness puedo ayudarte a liderar sesiones de trabajo más cortas y eficaces. Para no llegar a una reunión con la mente en estado errante, tómate dos minutos para practicar algún ejercicio de mindfulness; algo que puedo hacer mientras te diriges a la cita. O mejor aún, deja que los dos primeros minutos de la reunión se desarrollen en silencio permitiendo que todos llegan mental y físicamente a la reunión. Luego si es posible, concluye la reunión 5 minutos antes de la hora convenida para dejar que los participantes realicen una transición consciente a la próxima tarea.

A medida que el día pase y tu mente comience a cansarse, el mindfulness puede resultar útil para mantener una mente lúcida y para no tomar malas decisiones. Activa una alarma en tu móvil para que suene cada hora. Cuando la oigas, detén la actividad que esté realizando y practica 1 ó 2 minutos de mindfulness. Estas pausas te ayudarán a evitar pasar al modo automático y a caer en la adicción a la acción.

Por último, a medida que la jornada laboral se acerque a su fin y te prepares para regresar a casa, practica mindfulness como mínimo durante 10 minutos del camino de vuelta, desconecta el teléfono y la radio y simplemente déjate llevar. Permite que se desvanezca cualquier pensamiento que surja. Presta atención a tu respiración. Así, irás liberando el estrés del día y podrás regresar a casa con una actitud de presencia completa para estar con tu familia.

El mindfulness no sólo es vivir la vida en cámara lenta. Se trata de mejorar la concentración y la conciencia, tanto en el trabajo como en la vida. Se trata de eliminar las distracciones y mantenerte alineado con los objetivos organizacionales e individuales. Toma el control de tu propia conciencia.: prueba estás recomendaciones durante catorce días y comprueba que resultados obtienes»

Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter.

(extracto de un artículo de la revista Harvard Business Review)

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