Muchas veces llegamos al silencio de la meditación tomados por alguna preocupación intensa o movilizados por algo que aún no pudimos procesar.
Solemos oscilar entre dos extremos:
🔹Tratar de no pensar o no sentir, para que no nos abrumen. Pero tarde o temprano vuelven.
🔹Tratar de resolverlas obsesivamente sin pausa. Pero a veces las situaciones nos superan, no encontramos solución y no nos queda otra que aceptar el impacto que éstas nos producen.
👉🏼 Meditar significa «conectar» con eso que traemos, darle la bienvenida. No negar, no evitar. Bien enraizados en nuestra realidad inmediata con lo que sentimos tal como lo sentimos.
👉🏼 Pero también significa soltar «el modo hacer» que intenta resistir, controlar o resolver. Poder conectar sin dejarnos acaparar abriendo una pausa y un espacio sagrado entre nuestra preocupación y nuestro ser.
👉🏼 Por eso, para bajar del nivel mental y rumiante ayuda mucho a conectar con esa sensación incómoda y a veces dolorosa que habita en nuestro cuerpo. Desahogar esa emoción permite una pausa necesaria que restablece nuestra unidad mente-cuerpo.
➡️ Está meditación breve es buena para aquellos momentos del día dónde estamos tomados por la preocupacion o la angustia. Permite conectar para soltar y aceptar, volviendo a nuestro centro interior aún en medio de la tormenta.
Todo puede estar 🙌🏼
Esteban