
Muchas veces y de modo imperceptible, se filtra en mi consciencia esa sutil compulsión por «tener que ser productivo» y sin darme cuenta secuestra mi atención de éste momento y éste lugar.
Una sensación de
🔹»no ser suficiente»
🔹»algo falta»
🔹»debería ser distinto»
…. comienza a inundar de tensión mi cuerpo, lo que arroja nafta al racional para resolver «eso que falta» y entonces poder «estar bien».
Rumiación interminable y a veces agotadora, que interrumpe y ensordece el corazón agrandando una herida interior.
👉🏼 Detenerse… «dejar de hacer» por un momento… amigarme con lo que va siendo en este mismo instante sin pretender que sea distinto o mejor….
Un espacio de aire fresco se abre en mi pecho…. y ahora sí, puedo escuchar el milagro de la vida y disfrutar del silencio.
Todo puede estar 🙌🏼
Esteban Azumendi
http://www.estebanazumendi.com