Coaching

El coaching es una herramienta poderosa y complementaria a la práctica clínica ya que pone el foco en lo saludable y en la potencialidad (más allá de la patología), funcionando como un puente efectivo entre la persona que «estoy siendo» y la persona que me «gustaría llegar a ser«.

El coaching promueve el cambio hacia objetivos concretos, cuestionando las creencias aprendidas desde donde interpretamos el mundo para descubrir nuevas posibilidades de ser. Orientado a «poner en acción y hacer que las cosas pasen», el coaching nos re-descubre como protagonistas insustituibles de un futuro que esconde posibilidades insospechadas.

Promueve el despliegue de una autentica identidad personal y una articulado funcionamiento grupal.

Servicios:

  • Procesos Individuales : para explorar la propia potencialidad, exponerse a nuevos desafíos y superar creencias limitantes. ¿Qué quiero lograr? ¿Que me lo impide?
  • Procesos de Equipo: para clarificar objetivos comunes, potenciar el proceso de coordinación de acciones entre sus integrantes y transformar los estilos comunicacionales que se estancan en dinámicas de conflicto, resentimiento y resignación grupal.

Formación

«Nada cambia. Yo cambio. Todo cambia» (Marcel Proust)

El enfoque que utilizo se fundamenta en la Ontología del lenguaje de Rafael Echeverría. Considerando al hombre como un ser linguistico y conversacional, donde el lenguaje no solo describe realidad sino también genera posibilidad de Ser. Esta proceso transformacional incluye los dominios del cuerpo, las emociones y el lenguaje.

Soy Coach Ontológico Profesional con nivel de ACSTH acreditado por la ICF (International Coaching Federation), habiéndome iniciado en el programa de liderazgo personal «Protagonista de cambio» (PC1) con coach Luciano Porzio.

Algunas organizaciones :

Coaching y psicoterapia.

Considero como un plus fundamental tener una formación psicológica previa al coaching ya que muchas veces detrás de procesos intensos de transformación personal pueden movilizarse aspectos psicopatológicos latentes que requieren un técnica terapéutica específica. Tener ambas miradas posibilita sostener psicológicamente un proceso de despliegue personal hacia el futuro, evitando forzar fragilidades latentes y atendiendo a un despertar armónico y saludable.

Con los años de experiencia voy tomando consciencia de la necesidad de distinguir el timing de un proceso y utilizar distintos enfoques en distintas etapas:

  • Hay personas que no pueden abrirse al futuro si primero no sanan su pasado que interrumpe dolorosamente su presente.
  • Hay personas que necesitan preguntarse sobre sus verdaderos deseos para desplegarse con autenticidad y efectividad.
  • Hay personas que necesitan afrontar la comunicación con su familia y/o pareja para no quedarse en un proceso individualista y autorreferencial.
  • Hay otras que conociendo su pasado necesitan poner su futuro en acción para no estancarse en una introspección poco eficiente.
  • Hay otras que por buscar calma en el presente postergan afrontar las tensiones de la vida y necesitan integrar lo contemplativo y la acción.
  • Hay personas que están continuamente en «modo hacer» adictos a logros y resultados, necesitando aprender a estar desde el «modo ser».
  • Hay personas que necesitan profundizar su consciencia espiritual desde un compromiso social.

En definitiva, múltiples situaciones que exigen una mirada personalizada.

¿Que disciplina es mejor? Todo depende de la persona y su momento vital. Tener varias herramientas creo que posibilita escuchar mejor y acompañar más efectivamente el proceso de ser.

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