
El cambio cultural que vamos viviendo va propiciando nuevas formas de vivir la espiritualidad y su manera de expresarla.
Para muchos el camino de oración personal presenta bloqueos que no permiten bajar de lo racional a la experiencia, sabiendo pero no percibiendo la presencia de Dios.
Para otros, una religiosidad vivida desde la culpa o desde el «deber ser» no permiten sentir la frescura del encuentro en el silencio.
Para otros, el encuentro con otros métodos provenientes de la psicología o de las tradiciones orientales renuevan la búsqueda interior pero sin encontrar una manera de integrarlas a su camino de fe. Desencantados por modos conocidos de vivir la espiritualidad que no responden a sus búsquedas pueden sentirse como por fuera del cristianismo al incursionar con algo que les hace muy bien.
Mindfulness es una de las disciplinas novedosas que se instalan en una cultura acelerada y estresada ofreciendo una respuesta liberadora.
Y muchos desconocen que en la tradición cristiana se puede desempolvar una sabiduría muy similar a la del Mindfulness.
Mindfulness y contemplacion no son lo mismo, pero su experiencia es muy pero muy similar.
En este taller tomaré como referencia desde mindfulness la propuesta de Dr. Jon Kabat Zinn con su programa de reducción de estrés basado en mindfulness y los «Ejercicios de contemplacion » de Francisco Jalics (jesuita).
El taller será vivencial, para conocer primero mindfulness y su relación con el estrés y luego el camino de la oración contemplativa cristiana. En ambos módulos ofreceré una breve explicación de sus fundamentos para priorizar la experiencia práctico-vivencial y una instancia de aprendizaje grupal desde ambas perspectivas.
Será el sábado 15 de mayo 2021 de 16 a 19 vía zoom (Horario Argentina)
Promueve este encuentro el Centro Loyola del colegio Máximo de los jesuitas, en San Miguel. Bs As, Argentina.
Para inscripciones escribir a secretaria@centroloyola.com.ar
Ojala podamos encontrarnos. Un abrazo 🙌🏼
Esteban
Dice Thomas Keating:
«En el movimiento del nuevo despertar espiritual que, al parecer, puso en marcha el concilio Vaticano II en la década del 60, miles de jóvenes de todo el mundo se dirigieron a la India en busca de maestros espirituales (…)
Pero, ¿Por qué miles de jóvenes iban a la India cada verano a encontrar alguna forma de espiritualidad cuando los monasterios de contemplativos cristianos estaban llenos junto a ellos en su país?
(…) Lo que me impresionaba con frecuencia en nuestras conversaciones con los que venían a vernos era que nunca habían oído que existiera la espiritualidad cristiana. No habían oído hablar acerca de ella en sus parroquias ni en sus escuelas católicas, si es que habían acudido a alguna de ellas. Por consiguiente, no se les ocurrió buscar una forma cristiana de oración contemplativa ni visitar monasterios católicos.
Cuando se enteraron de que existían, se sorprendieron, les impresionó y algunos sintieron curiosidad. Muchos estaban teniendo experiencias muy semejantes a los que la tradición cristiana llamada contemplación (…) Muchos de ellos habían rechazado la religión de su juventud por causa de la enseñanza legalista y excesivamente moralista que habían recibido en sus parroquias y escuelas católicas locales, y en ese momento se sentían enriquecidos espiritualmente por sus experiencias en el budismo y el hinduismo.
A mediados de la década de 1970, un buen día planteé la siguiente cuestión a mi comunidad de monjes: ¿Podríamos formular la tradición cristiana de forma que resultara accesible a los jóvenes formados en una técnica oriental y que podrían sentirse motivados a retornar a sus raíces cristianas si supieran que en la tradición cristiana hay algo semejante?”. (Thomas Keating en «Intimidad con Dios»)