
«Cuando una pareja va a terapia es que está por terminarse» (dice un prejuicio…)
Sin embargo, la cultura está impregnada de la preocupación acerca de como lograr una relación conectada y plena, y supone que debe darse de manera fácil y espontánea.
🔹 Se insiste en «aprender a estar bien solo» y se pasa por alto aprender lo que hace «conectar» con los demás.
🔹 Se insiste en que «no te tiene que afectar» pero somos mamíferos cableados para la conexión emocional y que nos entendemos y calmamos en presencia de otros.
🔹 Se insiste en sacar «la mejor versión de uno mismo», percibiendo a la pareja como un obstáculo que ahoga o rechaza.
🔹 Se insiste en deconstruir y batallar viejos arquetipos de genero mientras se oculta el miedo de «no ser suficiente» para el otro.
🔹 Se insiste en aprender a plantarse pero no a «abrirse» desde la vulnerabilidad y dejarse sostener.
🔹 Se insiste en «sacarse las culpas» hasta volverse insensible por no poder convivir con el dolor del otro.
🔹 Se etiqueta cómo «intenso» a quien, luego de un encuentro casual, se atreve a preguntar si puede contar con el otro.
🔹 Se encandila con «no conformarse» y buscar una nueva media naranja más madura que complete «está vez» olvidando que la confianza profunda requiere tiempo, trabajo y cotidianidad.
👉🏼 Recientes investigaciones dicen que es más perjudicial «el aislamiento emocional que dejar de fumar» (citado por Susan Johnson).
🤔 Parece que no era tan simple…. ¿Será el amor un utopía o algo posible?
Todo puede estar 🙌🏼
Esteban Azumendi