Poder dormir cuando algo duele.

Hace un tiempo atendí una mujer religiosa, que vivía en un barrio pobrísimo con historias de pobreza y sufrimiento terribles. Trabajaba duramente todo el día para aliviar y ayudar a los que necesitaban, con una gran empatía y fortaleza a la vez. Yo escuchaba con gran atención sus historias semanales que a veces parecían de película.

Imaginando que todas esas experiencias la estarían afectando psicológicamente, le pregunte cómo dormía. Y para mi sorpresa me dijo: «muy bien«.

Luego de un silencio sorprendido le pregunté con mucha curiosidad cómo hacía para dormir de esa manera con una realidad tan dura del otro lado de la pared. Y con mucha calma me dijo lo siguiente: «antes de ir a ese barrio la pobreza ya existía; y lo más probable es que cuando me vaya siga existiendo. Me duele ver lo que veo pero al menos habré aportado algo a algunas personas durante este tiempo«.

Me pareció maravilloso la sabiduría de esa mujer. Ella había encontrado el «sendero medio»1.

He encontrado muchas personas muy buenas y muy sensibles, que al ver el sufrimiento de los demás se lanzaban a ayudarlos con gran energía y preocupación. Pero al tiempo, al ver que la cosa empezaba a superarlos se desbordaban. De la impotencia pasaban al fastidio, y por exceso de responsabilidad a la desconexión emocional. Terminaban quebrándose y se alejaban porque les era «demasiado duro ver lo que veían sin poder ayudarlos«. Recordar esos situaciones era para ellos algo amargo y triste, parecido a una pesadilla.

Otras personas, para evitar sentirse mal trataban de hacer una vida aparte de esa realidad. Vivían como si nada de eso existiera. Y se autoconvencían y se justificaban. Y no por maldad, sino por la costumbre de evitar el dolor y tratar de no angustiarse: «ojos que no ven, corazón que no siente«. Aunque cada tanto, algun encuentro imprevisto con esa realidad los incomodaba mucho y les generaba ansiedad elevada. Paradójicamente, algunos sentían no encontrar demasiado sentido a lo que hacían en sus vidas y padecían cierta ansiedad crónica que les generaba problemas de sueño.

Pero esta mujer me mostraba lo que era una síntesis bien lograda entre empatía y limites.

El problema ya no era la sensibilidad, sino las expectativas sobre la realidad. Es sano y natural querer aliviar el dolor que escuchamos y vemos. Es entendible que nos duela, y nos duele. Pero tambien es sabio saber hasta donde podemos y aceptar nuestros limites. ¿Termina siendo productivo sensibilizarnos tanto si por eso dejamos de estar presentes con ellos?

Estando presentes y de manera empática, aún desde nuestra casi impotencia, puede aportarnos una gran salud mental al armonizar sensiblidad con madurez. Pero por sobretodo, aceptando que el dolor existe y existirá aunque sea un misterio que nos sobrepase.

Creo que esta sabiduría es extrapolable a cualquier situación de sufrimiento personal, familiar o laboral donde nos veamos involucrados y que en alguna medida nos robe el sueño.

Esteban Azumendi

  1. El budismo menciona el «sendero medio» como el camino de la iluminación alcanzado por la meditación vipassana. Esto supone la comprensión experiencial de las cuatro nobles verdades que parten de la aceptación de la existencia del sufrimiento y la posibilidad de su liberación. La compasión es su resultado más directo de este camino. ↩︎

2 comentarios en “Poder dormir cuando algo duele.

  1. Avatar de bernarditaguida
    bernarditaguida 11 abril, 2024 — 8:03 pm

    mucha sabiduría y conocimiento de sí misma.

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  2. Avatar de bernarditaguida
    bernarditaguida 11 abril, 2024 — 8:03 pm

    mucha sabiduría y conocimiento de sí misma.

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